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Resiliencia de la microbiota

Resiliencia de la microbiota

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Como ya sabrás, el intestino es clave en nuestra salud general. La microbiota intestinal, esa comunidad de billones de microorganismos que habita en nuestro sistema digestivo, desempeña funciones esenciales para la salud e influye en cómo digerimos los alimentos, en cómo funciona nuestro sistema inmunitario e incluso en nuestro estado de ánimo y nuestra energía diaria.

Un concepto clave, pero por lo general poco conocido, relativo a esta comunidad bacteriana es su resiliencia, que se define como la capacidad que tiene este conjunto de microorganismos para resistir y recuperarse frente a perturbaciones, como cambios en la dieta, infecciones o tratamientos con antibióticos. Comprender esta propiedad es fundamental para intervenir de forma efectiva y sostenida en su equilibrio. ¿Sabías que esa resiliencia puede ser tanto una aliada como un obstáculo a la hora de mejorar tu salud intestinal?

¿Qué es o qué engloba el concepto de RESILIENCIA de la microbiota?

La resiliencia de la microbiota es su capacidad para resistir y recuperarse ante cambios o agresiones, como pueden ser la toma de antibióticos, consumir grasas, cambiar la dieta bruscamente o atravesar un periodo muy estresante.

👉 Una microbiota resiliente es como un bosque fuerte: puede quemarse, pero tiende a regenerarse si tiene las condiciones adecuadas.

Pero este hecho, por tanto, tiene dos caras. Por un lado, protege frente a cambios negativos como los comentados, pero por otro, puede dificultar la introducción de bacterias beneficiosas si éstas no son suficientemente competitivas o si no se mantiene una intervención prolongada y coherente. Es decir, esa comunidad puede resistirse a mejorar, aunque comiences a cuidarte.

¿Qué puede hacer que cambie tu microbiota?

  • Antibióticos: eliminan tanto bacterias buenas como malas. A veces el equilibrio no se recupera del todo.
  • Dieta desequilibrada: si es alta en grasas, azúcares y ultra procesados hará que tu microbiota sea menos diversa.
  • Edad: los bebes y personas mayores tienen microbiotas más inestables y susceptibles a perturbaciones.
  • Estrés y sueño: influyen indirectamente sobre la microbiota a través del eje intestino-cerebro.
  • Infecciones o enfermedades crónicas: pueden alterar la composición microbiana de forma duradera.

¿Por qué es importante que la microbiota sea resiliente?

Si nuestra microbiota es diversa y es resiliente, esto hará que se recupere más fácilmente ante estas agresiones externas, y que estemos protegidos frente a infecciones intestinales, enfermedades metabólicas como la diabetes tipo II, inflamación crónica, disbiosis (intestinal, oral, vaginal, etc.) e incluso nos proteja frente a trastornos neuropsiquiátricos como la ansiedad o la depresión (por la conexión intestino-cerebro).

¿Qué efecto tienen los prebióticos como VitaPRE o los probióticos como PROLactoGG?

Los prebióticos son fibras no solubles que alimentan selectivamente a bacterias beneficiosas y promueven su crecimiento, como es el caso de Bifidobacterium y Lactobacillus. Al fermentarse estas fibras, se producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el butirato, que mejoran la salud del colon, regulan el pH y fortalecen la barrera intestinal.

Los probióticos como L. rhamnosus GG, son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios al huésped. Actúan compitiendo con bacterias patógenas, reforzando la barrera intestinal y modulando la respuesta inmunitaria.

¿Cuánto tiempo han de consumirse estos prebióticos o probióticos?

El consumo de fibras prebióticas como VitaPRE entre 4 y 8 semanas puede hacer que tu microbiota cambie de forma más estable y duradera, porque promueven el crecimiento de bacterias endógenas beneficiosas.

El consumo de probióticos como PROLactoGG durante 2-4 semanas puede cambiar la composición de la microbiota, aunque si no se mantiene su consumo pueden desaparecer nuevamente en pocos días.

De ahí la importancia de consumir probióticos junto a prebióticos: aportar las bacterias para una mejora y conseguir que proliferen en el largo tiempo para mantenerla. Para lograr un cambio estable y duradero en la microbiota se requiere:

  • Consistencia: mantener el uso de prebióticos y una dieta saludable a largo plazo.
  • Variedad: incluir diferentes tipos de fibra y, en algunos casos, rotar las cepas probióticas.
  • Sinergia: la combinación de probióticos con prebióticos (sinbióticos) potencia sus efectos y facilita una recolonización más efectiva.

¿Qué hacer entonces y cómo para que nuestra microbiota sea resiliente?

  • Hacer todos los cambios de manera gradual y constante.
  • Consumir alimentos frescos y variados, aumentando la ingesta de fibra diaria.
  • Realizar ejercicio físico, dormir bien y disminuir el estrés diario.
  • Evitar el uso de antibióticos no necesarios, solo los prescritos, y siempre acompañados de un probiótico como PROLactoGG.

En conjunto, estos factores permiten que la microbiota se adapte a un estado más saludable, incluso si inicialmente se resiste al cambio gracias a su resiliencia.

Conclusión

La resiliencia de la microbiota es una propiedad fundamental para la salud intestinal, pero también un desafío a la hora de modificarla de manera positiva. Intervenciones puntuales no son suficientes: mejorar la microbiota requiere constancia, estrategia y una visión integradora del estilo de vida. Así, la resiliencia deja de ser un obstáculo y se convierte en una aliada duradera.

Referencias

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  3. Suez, J. et al. (2019). Post-Antibiotic Gut Mucosal Microbiome Reconstitution Is Impaired by Probiotics and Improved by Autologous FMT. Cell, 174(6), 1406–1423.e16. https://doi.org/10.1016/j.cell.2018.08.047
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