¿Probióticos monocepa o multicepa? Diferencias, evidencia científica y cómo elegir
Introducción
En los últimos años, los probióticos se han convertido en protagonistas habituales cuando se habla de salud intestinal, microbiota y bienestar general. Sin embargo, a medida que crece su popularidad, también lo hace la confusión. Una de las preguntas más frecuentes es:
¿Es mejor un probiótico monocepa o uno multicepa?
En el mercado encontramos productos con una sola cepa bacteriana y otros que combinan cinco, diez o incluso más cepas distintas. A menudo se transmite la idea de que “cuantas más cepas, mejor”, pero ¿realmente la ciencia respalda esta afirmación?
En este artículo analizamos, desde un enfoque divulgativo pero riguroso, qué son los probióticos monocepa y multicepa, cuáles son sus diferencias, qué dice la evidencia científica y qué aspectos conviene tener en cuenta a la hora de elegir un probiótico con criterio.
Qué es un probiótico (y por qué la cepa importa)
Según la definición consensuada por la FAO y la OMS, los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped.
Un aspecto clave —y a menudo poco explicado— es que los efectos de los probióticos son cepa-dependientes. Esto significa que:
-
No basta con indicar el género (Lactobacillus, Bifidobacterium).
-
Tampoco es suficiente con la especie (Lactobacillus rhamnosus).
-
Es imprescindible identificar la cepa concreta, normalmente mediante un código alfanumérico.
Cada cepa tiene características propias, mecanismos de acción específicos y un nivel de evidencia distinto. Por ello, los resultados observados con una cepa concreta no pueden extrapolarse automáticamente a otras, aunque pertenezcan a la misma especie.
¿Qué es un probiótico monocepa?
Un probiótico monocepa es aquel que contiene una única cepa probiótica, perfectamente identificada y dosificada.
Ventajas del enfoque monocepa
-
Mayor claridad científica: los efectos observados en estudios clínicos pueden atribuirse directamente a esa cepa.
-
Mejor trazabilidad: se conoce exactamente qué microorganismo se está utilizando.
-
Más facilidad para evaluar eficacia y seguridad.
-
Menor complejidad de formulación, lo que reduce interacciones entre cepas.
Por este motivo, muchas de las cepas probióticas más estudiadas en la literatura científica han sido evaluadas inicialmente como monocepa.
Posibles limitaciones
-
Su efecto está ligado a un mecanismo concreto, lo que puede no cubrir todos los contextos.
-
No busca reproducir la complejidad natural de la microbiota, sino actuar de forma más dirigida.
¿Qué es un probiótico multicepa?
Un probiótico multicepa combina dos o más cepas diferentes en una misma formulación. La idea detrás de este enfoque es que distintas cepas puedan actuar de forma complementaria sobre la microbiota intestinal.
Posibles ventajas
-
Potencial efecto sinérgico entre cepas.
-
Enfoque más amplio sobre distintos mecanismos de acción.
-
Puede resultar interesante en contextos donde se busca una intervención más global.
Aspectos a tener en cuenta
-
No todas las combinaciones están estudiadas. Que cada cepa tenga evidencia individual no implica que la mezcla la tenga.
-
Mayor dificultad para atribuir efectos concretos a una cepa específica.
-
Posibles interacciones entre cepas que pueden influir en su viabilidad o actividad.
Desde el punto de vista científico, un probiótico multicepa es tan válido como uno monocepa siempre que exista evidencia específica sobre esa combinación concreta.
¿Qué dice la evidencia científica?
Uno de los consensos más claros en microbiota es que no existe un “mejor probiótico universal”. La eficacia depende de múltiples factores:
-
Cepa o cepas utilizadas
-
Dosis administrada
-
Forma de presentación
-
Contexto de uso
-
Características individuales de la persona
Numerosas sociedades científicas subrayan que los beneficios asociados a un probiótico deben evaluarse cepa por cepa y formulación por formulación, independientemente de que sea monocepa o multicepa.
Por tanto, la pregunta clave no es cuántas cepas contiene un probiótico, sino: qué cepas contiene, en qué cantidad y con qué respaldo científico.
Errores frecuentes al elegir un probiótico
“Cuantas más cepas, mejor”
No necesariamente. Un alto número de cepas no garantiza mayor eficacia si no existe evidencia detrás de esa combinación.
“Todos los probióticos son iguales”
Falso. Dos productos con nombres similares pueden tener cepas, dosis y efectos completamente distintos.
“Si es natural, no importa la dosis”
La cantidad de microorganismos viables es un factor clave para que un probiótico pueda ejercer su función.
Cómo elegir un probiótico con criterio
A la hora de seleccionar un probiótico, conviene fijarse en varios aspectos fundamentales:
-
Identificación completa de la cepa
-
Dosis claramente indicada
-
Transparencia en el etiquetado
-
Calidad de la formulación
-
Respaldo científico y coherencia del enfoque
Un buen probiótico no se define por el número de cepas, sino por la calidad, la evidencia y la coherencia de su formulación.
¿Cómo actuan las autoridades sanitarias?
Durante estos últimos tiempos, distintas agencias reguladoras, como la Food and Drug Administration (FDA) en Estados Unidos, han llamado la atención sobre la comercialización de algunos productos probióticos. Estas actuaciones no cuestionan el uso de probióticos en general ni el concepto de formulaciones monocepa o multicepa, sino la falta de evidencia específica, la utilización de mensajes no autorizados o el empleo de determinadas cepas sin una adecuada caracterización. Estos casos subrayan la importancia de no asociar automáticamente un mayor número de cepas con mayor eficacia, y refuerzan la necesidad de elegir productos basados en ciencia, transparencia y uso responsable.
Conclusión
La elección entre un probiótico monocepa o multicepa no debería basarse en modas ni en mensajes simplificados. Ambos enfoques pueden ser adecuados en distintos contextos, siempre que estén respaldados por ciencia y formulados con rigor.
En el ámbito de los probióticos, menos puede ser más, y más no siempre es mejor. La clave está en entender que cada cepa cuenta, que la evidencia importa y que la salud intestinal merece un enfoque informado y responsable.
Ante cualquier duda, especialmente en situaciones específicas, es recomendable consultar con un profesional sanitario cualificado.
Bibliografía
1.- Hill, C., Guarner, F., Reid, G., Gibson, G. R., Merenstein, D. J., Pot, B.,Sanders, M. E. (2014).
Expert consensus document: The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 11(8), 506–514.
https://doi.org/10.1038/nrgastro.2014.66
2.- Sanders, M. E., Merenstein, D. J., Reid, G., Gibson, G. R., & Rastall, R. A. (2019).
Probiotics and prebiotics in intestinal health and disease: From biology to the clinic. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 16(10), 605–616. https://doi.org/10.1038/s41575-019-0173-3
3.- McFarland, L. V., Evans, C. T., & Goldstein, E. J. C. (2018).
Strain-specificity and disease-specificity of probiotic efficacy: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Medicine, 5, 124.
https://doi.org/10.3389/fmed.2018.00124
4.- Chapman, C. M. C., Gibson, G. R., & Rowland, I. (2011).
Health benefits of probiotics: Are mixtures more effective than single strains? European Journal of Nutrition, 50(1), 1–17.
https://doi.org/10.1007/s00394-010-0166-z
5.- Timothy, R., & Ouwehand, A. C. (2016).
Probiotic combinations: Are they better than single strains? Beneficial Microbes, 7(4), 493–505.
https://doi.org/10.3920/BM2015.0175
6.- Marco, M. L., Sanders, M. E., Gänzle, M., Arrieta, M. C., Cotter, P. D., De Vuyst, L., … Hutkins, R. (2021).
The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on fermented foods. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 18(3), 196–208.
https://doi.org/10.1038/s41575-020-00390-5
7.- Kristensen, N. B., Bryrup, T., Allin, K. H., Nielsen, T., Hansen, T. H., & Pedersen, O. (2016).
Alterations in fecal microbiota composition by probiotic supplementation. Gut Microbes, 7(5), 397–405.
https://doi.org/10.1080/19490976.2016.1216681.
European Food Safety Authority (EFSA). (2017).
Guidance on the characterisation of microorganisms used as feed additives or as production organisms. EFSA Journal, 15(3), e04644.
https://doi.org/10.2903/j.efsa.2017.4664
8.- Zmora, N., Zilberman-Schapira, G., & Elinav, E. (2019).
Personalized gut mucosal colonization resistance to empiric probiotics is associated with unique host and microbiome features. Cell, 174(6), 1388–1405. https://doi.org/10.1016/j.cell.2018.08.041
Share this content:




Publicar comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.